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jueves, 5 de noviembre de 2009

¿EL APRENDIZAJE ES ALGO TAN TRIVIAL QUE SE PUEDE OBSERVAR Y MEDIR CON BASE EN UNAS SIMPLES PREGUNTAS A PROPÓSITO DE UNOS CONTENIDOS CUALESQUIERA?








¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?



por Braulio Sadot Escorcia Macias



A partir del texto de Xavier Vargas, contundentemente el proceso de aprendizaje no puede ser considerado como algo superficial, ya que requiere que los principales procesos cognitivos del individuo evolucionen adecuadamente y las experiencias adquiridas a través de la apropiación de su realidad le sean útiles en su vida; Por ello situados a partir de las exigencias del mundo actual, es insoslayable que estamos ante nuevos retos para la educación, ya que esta deberá responder a las necesidades del mundo laboral por medio de aprendizajes contextualizados y de la adquisición de competencias por parte de los estudiantes pero, sin dejar de lado el análisis y la reflexión del mundo que lo rodea, de las relaciones que el propio individuo tiene como ser fundamentalmente social. En este sentido, las finalidades del mundo del trabajo y de la educación son distintas, y por ende los logros que debe perseguir cada una también, sin embargo, debe ser posible que la educación responda a estas dos finalidades, ya que los estudiantes tendrán que ser profesionales con competencias para responder a las necesidades de las empresas, pero también para desarrollarse en la sociedad y contribuir a que esta progrese, siendo este un fin –que la justificación y razón – de la educación.

Desde este punto de vista, el docente debe conocer su papel como facilitador más que mediador en este proceso de aprendizaje del estudiante. El profesor debe crear situaciones o ambientes de aprendizaje en los que el estudiante sea motivado, dispuesto, direccionado e inducido a “tener” el interés más que la necesidad de aprender, aprehender y descubrir por sí mismo, y por ello transformar sus conductas en aquellas que con toda intención los profesores pretenden que sucedan, empleando la teoría, modelo, y doctrina de aprendizaje que sea necesaria (asequible y adaptable) para concretizar, materializar y evidenciar el aprendizaje en conocimientos en contextos diversos.
Definitivamente el aprendizaje es un proceso muy complejo, difícil de observar y medir sin considerar más de un enfoque de una forma sencilla, si consideramos que el resultado del aprendizaje es la transformación interna del sujeto, la transferencia de los contenidos, capacidades, objetivos, objetivos concretos (conceptuales, procedimentales y actitudinales) evidentes en conocimientos y saberes situados, movilizables, adaptables, acumulativos, y reconstruibles aprehendidos, es decir adquiridos en y a su contexto; lo que se ve reflejado en la conductas que el educando tienen y que están presentes en la forma del “ser” (en el sentido ontológico, holístico, e integral) en la sociedad; Aprender entonces resultará en un cambio – como transformación intelectual y evolutiva - del individuo que aprende, si ese cambio es interno no se puede evaluar con simples preguntas, ejercicios, test o memorizaciones, es necesario entonces contar con más elementos de juicio – evaluativo y estimativo en cuanto a utilidad y situación - que permitan saber si el estudiante 1º aprehendió, 2º aprendió, y 3º es capaz de reconstruir, movilizar, contextualizar, y exhibir el conocimiento graduado en saber, por lo que entonces , se deberán utilizar instrumentos diseñados específicamente para tal fin. El educar para trascender no es entonces una tarea sencilla ni puede lograrse con cualquier contenido, programa, o instructivo de capacitación, ya que el aprendizaje debe ser entendido como un proceso específico y determinado por el propósito de la motivación, interés, atención, y propósito personal de quién lo adquiere; el aprendizaje, al igual que la evaluación son polos del proceso de enseñanza abastecida y facilitada más que mediada o prevista para el mercado, sino que con sentido humano y social. Es aquí donde la tarea del docente como mediador-facilitador-competente y competitivo, reproduce en su forma trascendental encaminada en el interés por el aprendizaje.



Actualmente es visible que en cada modelo educativo vigente, cuando se habla de Aprendizaje y de medir este, el énfasis de nuestro trabajo está puesto en los contenidos y en el proceso de Enseñanza-Aprendizaje, pero no en el seguimiento a la Identidad personal de estudiante, que permita observar el desarrollo de sus estructuras cognitivas, ni tampoco en el proceso de transformación del sujeto, que tiene prácticas e influye sobre su realidad y la transforma para el bien común. De este modo, el Aprendizaje individual o colectivo no puede limitarse a observar un aspecto del proceso, sino que requiere considerar, sobre todo, el desarrollo genérico del ser humano y valorarse en su transformación como tal, que evite continuar con la falsa idea de que somos competentes por la transformación de indicadores como lo son: el Rendimiento, Aprovechamiento, Reprobación, Eficiencia Terminal, entre otros, y no por dar al mercado a “operativos adiestrados”, a los sistemas educativos “genios del aula”, sino a la Sociedad a los mejores ciudadanos, y a la humanidad seres más humanos y comprometidos con el proceso de humanización de la especie.